jueves, 5 de mayo de 2011

Complejo de superioridad o mecanismo de defensa?


"El miedo del matón es sentirse inferior, por eso te pega" (Extraído de -->Aquí<--)

Reconozco que desde mi último post, las cosas han cambiado. No para mejor, tampoco para peor. Sólo siento que lentamente voy saliendo del hoyo, lento pero seguro. Sin embargo, escribir una vez más se transformó en mi gran puntapié inicial para seguir... definitivamente es mi mejor forma de transmitir lo que siento.

Con la mente un poco más fría, no pude evitar analizar la situación y plasmarla aquí... sí, dedicaré un nuevo post a mi colega, simplemente porque nunca me había pasado que una persona me produjera real envidia, de esa que casi hace desearle lo peor al otro. Simplemente no está en mi personalidad, por lo que incluso yo misma me sorprendí de eso.

Nunca me voy a olvidar cuando una vez ella, en medio de una crisis con su novio, me dijo muy seria: "lo que pasa es que él tiene un problema... cuando está conmigo, se siente inferior... él siente que yo soy superior a él". Debo reconocer que en ese momento me quedé de una pieza. Principalmente, porque consideré que, cierta o no, había sido una frase extremadamente ególatra, pero también porque se supone que las relaciones son de igual a igual y que, por lo tanto, en un caso así una persona debe estar ahí para apoyar a la pareja, no para menospreciarla ni decirle que solucione sus problemas de inferioridad sola.

Ahora logro darme cuenta de que me está haciendo caer en lo mismo: su personalidad es tan avasalladora que me provoca complejos de inferioridad... porque vaya que con cada comentario me deja la autoestima más abajo de lo que está!! Quiero suponer que no lo hace con intención y que ella simplemente es así por naturaleza... en el fondo, que no se da cuenta de que con esas actitudes no hace más que dañar a su entorno directo para reafirmarse como individuo.

También, inconscientemente comencé a darme cuenta de que cada vez que discute con su novio, siempre tiene una segunda carta bajo la manga, por así decirlo. Y sea que esta situación le ocurra a un hombre o a una mujer, debo confesar que jamás me ha agradado, simplemente porque no la entiendo. Siempre me he preguntado cómo puedes "desenamorarte" tan rápido cuando tienes una relación de varios años donde incluso llegas a compromisos serios que adquieres voluntariamente, casi como pasando por alto todo lo vivido dentro de la relación. Llámenme "anticuada", pero para mí es casi una falta de respeto hacia ti mismo y hacia la otra persona.

Hace un par de meses, me dijo: "nos dimos un tiempo con mi novio, él tiene que recapacitar en muchas cosas" (ahora que lo veo... pareciera ser que siempre el de las culpas es él!)... y durante ese tiempo, que no fueron más de 10 días, paf! que salió una cita y el chico en cuestión "la hizo dudar"... aunque finalmente regresó con el novio. Una situación similar se dio hace un par de semanas... el novio estaba fuera de la ciudad y un colega la invitó a comer, además de que otro chico la invitó a cenar... por supuesto ella aceptó ambas invitaciones "por la buena onda"... aunque después el novio llegó y todo fue color de rosas nuevamente, incluso se comprometieron para casarse (ella misma fue la que le pidió matrimonio a él por Facebook). Pero el cuento de hadas duró hasta el domingo, cuando ella en un comienzo cortó la relación porque él andaba mal genio y nuevamente "tenía que recapacitar y pensar en sus actos" (una vez más, el novio tiene la culpa). Y qué pasó? el mismo colega de la vez pasada la invitó a salir de nuevo, ella aceptó... y hoy me confesó que realmente había terminado la relación con su novio porque sentía cosas por alguien más... pero que en el fondo si su novio se esforzaba por reconquistarla, volvería con él... es que así de verdad que no lo entiendo!!

Todo este análisis sólo me llevó a tener una conclusión: será finalmente que ella también tiene desequilibrios emocionales y sólo los enfrenta con mecanismos totalmente distintos a los míos?? Será que necesita hacer sentir débiles a los demás para poder ocultar sus necesidades o carencias afectivas?? Sea cual sea el motivo, son conductas dañinas para mí y necesito encontrar una forma de escapar de su efecto, antes de que de verdad termine dejando mi autoestima por el centro de la Tierra... siento que todavía estoy a tiempo :)

jueves, 28 de abril de 2011

Con una nube negra sobre mi cabeza...


Había estado evitando escribir... las última dos semanas han sido realmente una mierda y por lo mismo, no quería contaminar este blog que es el registro de mis grandes cambios con toda la nube negra que me ha estado rodeando en estos días. Sin embargo, hoy me detuve a pensar y siento que lo mejor es transmitir todo eso, aunque no sea lo más positivo.

Los procesos de cambio conllevan altos y bajos. En estas últimas dos semanas he tenido todos los bajos posibles: volví a comerme las uñas, dejé de maquillarme, subí casi 2 kilos, comí como si el mundo fuera a acabarse y no me importa nada. Sí, nada. Estoy atravesando por uno de esos momentos depresivos profundos... momentos que parecen desaparecer, pero que siempre cuando siento que estoy en mi mejor momento regresan. Lamentablemente, el dinero para poder tratarlo con un psicólogo no está en este momento, estoy abocando todo a poder pagar mis deudas. Además, ya ni siquiera sonrío... de la nada comencé con un problema dental que más rápido que lento está haciendo desaparecer la sonrisa que siempre llevaba... y claro, tampoco hay dinero para el dentista (la última vez que coticé alguno, el tratamiento me salía la mitad de mi sueldo de 1 mes... y debía pagarlo de una vez... auch!).

Como si fuera poco, el fin de semana pasado (no este que acaba de pasar, sino el anterior), y por primera vez en meses, no tuve trabajo que hacer. Eso me llevó a dos conclusiones. La primera, estar sin trabajo un día me hace pésimo, porque siento que tengo que matar el tiempo en algo que me encierre en mí misma sin tener que pasar por el proceso de relacionarme con otros. La segunda, tener tiempo libre me lleva a pensar, a llorar peor que una Magdalena porque siento que todo el mundo es más feliz que yo y, por supuesto, a profundizar mis estados de depresión. Cuando tengo tiempo libre no sé qué hacer, esa es la verdad. No tengo a mi familia conmigo (ni puedo viajar a visitarlos), mis amigas salen con sus novios o sus familias... y siento que aunque salga sola, me deprimo igual... por eso prefiero quedarme en casa, acostada... haciendo nada.

Con los años, he desarrollado una timidez terrible. Afortunadamente, no llego al punto de ponerme colorada por cualquier cosa. Simplemente no hablo porque siento que no tengo tema (o bien no me interesan los temas que hablan los demás) o porque, cuando abro la boca, pareciera que meto las patas hasta el fondo (como por ejemplo cuando sin querer hice un comentario político muy de derecha entre gente de izquierda extrema... y aunque simplemente estaba reconociendo algo que creí que estaba bien, porque generalmente me fijo en hechos concretos más que en ideologías políticas... me miraron casi con cara de asesinos! jajajaja). La situación me hizo clic hace unos días, cuando logré darme cuenta de que llevo más de 6 meses en mi trabajo y aún hay gente que no sabe cómo me llamo, en cambio a mi colega, que lleva un poco más de 3 meses, todo el mundo la conoce.

Mi colega... pff... ella es un caso aparte. Debo partir de la base de que sé que es una buena persona. Sin embargo, logra sacar el peor sentimiento que puedo experimentar: la envidia. Sí, siento envidia de ella. Aunque no sea nada de positivo, tengo que reconocerlo. No puedo entender cómo a ella le va tan bien. Todo el mundo la adora; laboralmente, aunque yo tengo 4 veces más experiencia que ella, ella gana muchísimo más que yo; tiene varios pretendientes (y pareciera ser que no le hace asco a ninguno, a pesar de que tiene novio)... y es tan correcta para todo que aburre!!

En fin... por algún motivo la conducta de ella me afecta... ella trabaja tanto como yo, sin embargo, siento que a mí las cosas me cuestan el doble y que recibo la mitad de la recompensa que recibe ella... y eso me molesta y me hace sentir mal. En términos de relaciones interpersonales, tampoco logro entender cómo una persona puede ser tan extrovertida, al punto de a veces decir cosas que me hacen sentir un poco de vergüenza, y así todo ser adorada por todos. Yo soy lo opuesto... soy la clase de persona que prefiere quedarse callada para no meter las patas o que normalmente no suele hablarle a los demás para no interrumpir sus labores (sí, siempre pienso que la gente está tanto o más ocupada que yo y no me gusta molestar). Tal vez es mi exceso de cortesía lo que me aleja de las personas, pero simplemente no me gusta molestar a los demás, prefiero descubrir las cosas por mí misma.

Todas estas cosas me han llevado a meditar mucho sobre mi persona. Y llegué a la conclusión de que realmente no sé lo que quiero para mí y para mi vida. Quiero mi independencia total y absoluta, pero también quiero compañía. Quiero hacer lo que me plazca, pero siempre el dinero es un impedimento y termino haciendo lo que debo. Siento que trabajo muchísimo, casi al borde de la sobreexigencia y a veces haciéndole pésimos favores a mi salud, pero no logro sentirme contenta con lo que hago, básicamente porque siento que económicamente todo el esfuerzo no vale la pena (no quiero menospreciar, sólo quiero hacer una referencia cercana, pero mi padre que ni siquiera terminó la escuela gana el doble de lo que gano yo que terminé la universidad e incluso comencé un magíster que por varios motivos no terminé).

En este momento, sinceramente, creo que no estoy para realizaciones personales, sino que estoy para ganar el dinero que en unos años me permitirá poder dedicarme a cosas que me realicen como persona. Pero qué caminos tomar o de qué manera cambiar... no lo sé... realmente no lo sé... sin embargo, creo que como toda sensación y sentimiento, lo mejor en este momento es dejar que pase solo... sí, estoy deprimida y no es agradable, pero creo que si dejo que la nube negra cumpla con su ciclo tal como debe ser y sin interrupciones forzadas, el sol brillará más fuerte cuando sea el momento de volver a aparecer en mi vida... sólo hay que dejar que fluya a su propio ritmo, sin presiones y sin condiciones.

martes, 12 de abril de 2011

Momentos especiales...


La verdad las últimas dos semanas ha sido un torbellino de emociones... me habría encantado escribir en su momento acerca de cada cosa y sí que lo intenté, pero el ritmo de la vida moderna muchas veces me impede sentarme a escribir todo lo que me gustaría.

Vivir sola tiene muchísimas ventajas... creo que el estado de independencia que tengo es impagable... sin embargo, y es un poco lógico también, no todo es color de rosas... hay un alto precio que he tenido que pagar, y es perderme esos momentos familiares que a veces son tan especiales... sobre todo los momentos de mi hermano, que es mi vida.

Mi hermano es un deportista nato. En realidad, en mi familia todos tenemos la facilidad de practicar el deporte que se nos antoje, porque tenemos la capacidad de aprender muy rápido... supongo que es cuestión de genética, porque a todos se nos da igual. Pero siempre había tenido que disfrutar de esos triunfos y logros a través del teléfono... hasta hace una semana atrás, cuando me avisaron que mi hermano venía a un torneo a disputar ranking nacional en el deporte que practica. No se imaginan mi felicidad, ya que nunca había podido verlo jugar.

Empezamos sin muchas expectativas. Su entrenador me decía que aunque tiene un muy buen nivel, no tiene el ritmo de competencia de los demás, sobre todo por la lejanía geográfica que le impide competir tan seguido como a todos nos gustaría. Con pasar la fase grupal, que lo dejaría entre los 128 mejores, él se conformaba. Mi hermano venía con metas más ambiciosas... él quería quedar entre los 20. El primer día pasó sin problemas... casi me quedé sin uñas y sin colon, pero mostró un gran juego... la etapa grupal estaba superada y ya al día siguiente iba directo a la pelea por un puesto en el ranking nacional.

Esta vez se invirtieron los papeles... era yo la que alentaba a mi hermano y llamaba a mi madre para contarle los resultados, y era ella la que estaba en mi lugar, simplemente esperando noticias y rezándole a todos los santos que uno pudiera recordar en ese momento. Y así fue como mi hermano empezó a ganar... y quedó entre los 64... y luego entre los 32... y luego entre los 16... ni su entrenador ni yo podíamos creerlo... mi hermano había alcanzado su objetivo de quedar entre los 20 e iba por más... cuando quedó entre los 8 mejores ya no pude evitar soltar un lagrimón de la simple emoción... sencillamente, y de manera inconsciente, mi hermano me estaba regalando el momento deportivo más hermoso de su vida... no había mamá, no había papá, sólo estábamos los dos... si bien todavía no se publica el ranking oficial, lo cierto es que en este momento debe ser 7 ó 6, de un total de 256 niños participantes... si sigue así, fácilmente podría disputar cupos para competencias sudamericanas en el futuro cercano.

No se imaginan cómo me emociono cada vez que recuerdo el fin de semana que pasamos juntos. No importó el calor que incluso me hizo sentir mal en algún momento... poder sentir que fui un gran apoyo para mi hermano en ese día tan especial para él es algo que no puede explicarse... porque simplemente se siente y se observa... nos costó bastante asimilar lo que había pasado... de hecho, él jamás expresa sus emociones, pero al día siguiente mientras estaba en el trabajo, me llamó varias veces... él estaba en el lugar de entrenamiento de los deportistas olímpicos y quería saber si podría acompañarlo... y ahí estuve... al comienzo me asusté porque realmente él nunca había manifestado tanto su deseo de verme y pensé que le había pasado algo... después comprendí que sólo necesitaba un apoyo para ese momento que recién estaba comenzando a digerir.

Según hemos conversado con mis padres, ni los artículos en el periódico ni la entrevista en la TV local han servido para convencernos de lo que logró. Simplemente para todos sigue siendo un sueño. De hecho, recuerdo cómo el día lunes cuando nos despedíamos con mi hermano nos mirábamos y nos reíamos. Supongo que en algún momento lograremos dimensionarlo. Mientras tanto, sólo hay que trabajar para que ese ranking se mantenga o suba... al menos, ese es el sueño de mi hermano... estoy segura de que con esa fuerza, dejará de ser un sueño y se convertirá en una realidad, más temprano que tarde.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Abriendo el corazón...


Hace unos días comenté lo angustiada que me sentía... y pareció ser que por algunos días esa angustia desapareció. Pero sólo lo pareció. Desde ayer llevo sintiéndome nuevamente así. Y ya creo saber por qué.

Increíblemente, la próxima semana cumplo un año de soltera. Sí, un año. Parece increíble lo rápido que pasa el tiempo. Durante este año me he preocupado de hacer nuevas amistades y de cultivar amistades antiguas y realmente he hecho lo que se me ha venido en gana. En definitiva, he disfrutado mi soledad hasta decir basta. Y ojo, no quiere decir que mientras estuve en una relación no tuve esos momentos, de hecho fue todo lo contrario... creo que si hubo una regla que impuse en esa relación fue que siempre debíamos tener tiempo para nosotros y para nuestros amigos (y me refiero a él con sus amigos y yo con mis amigos, sin "estorbarnos"). Es sólo que claro, el tiempo que pasaba con mi ex había que volver a dividirlo, y como no tengo a mi familia cerca, no me quedaba mucha opción que dividirlo entre mis amigos y yo.

También me preocupé de vivir bastante bien mi duelo. La verdad fue un duelo bastante extraño. Uno supone (y espera) que pase rápido... pero por algún motivo él siempre se encargó de hacer que ese duelo fuera más largo de lo pensado... supongo que no lo hizo concientemente, pero el solo hecho de enterarme de cosas dolorosas que no hacían más que reabrir las heridas cuando cicatrizaban sin problema hizo que fuera un proceso que casi avanzó a pasos de caracol. Gracias al de arriba, puedo decir hoy que ese proceso está superado... al menos en un 98%.

Y el otro 2%?? Es cierto, estoy preparada para seguir adelante con mi vida, pero me he dado cuenta de que hay algo que él y yo no hemos perdido y que es precisamente algo que nos hacía un buen equipo. Ni él ni yo hemos podido cortar ese lazo de ser confidentes del otro. Es casi una cuestión de inercia. Cuando él tiene algún problema o se siente muy ahogado por su nueva familia (sí, que en este año ya tiene novia y una hija con ella) a la primera persona que recurre es a mí. Por otra parte, cada vez que siento la necesidad de hablar con algún amigo, él es la primera persona que se me viene a la mente porque sé que me comprenderá. Supongo que ese lazo finalmente no sé si nos mantendrá unidos para siempre, pero sí nos mantendrá unidos por un buen tiempo.

En fin... por qué llegué a todo este balance previo? Porque en el fondo me doy cuenta de que aunque sí estoy lista para seguir adelante, al tomar caminos separados con mi ex, los caminos de ambos han sido muy distintos. Él formó una familia con la niña con la que me engañaba. Yo, si bien me dediqué a mí misma y a mis amigos, en este año no he tenido una sola cita. Nada. Ni siquiera un cumplido, salvo por los de los viejos verdes que te gritan cochinadas en la calle. Sinceramente, hay días en los que me pregunto qué pasará el día que no me arregle... uff...

Eso, además de no hacer otra cosa que reafirmar mi condición autodeclarada de Patito feo (léase "Cisne o pato?"), ha traído de regreso algo que no me gustaba de mí... algo así como una especie de conformismo por cansancio. Increíblemente, sin darme cuenta estoy retomando una conducta que fue muy típica de mis años de adolescencia y universitaria. Siento que me estoy "conformando" con que el resto sea feliz... si hasta lema tiene! "si tú eres feliz, yo soy feliz", solía ser mi frase típica. En qué consistía esta conducta? Muy simple... ya que yo no encuentro novio (por decirlo de alguna forma, porque creo firmemente que esas cosas llegan solas, no se buscan), me preocupo de buscarle novio a todos los que me rodean, y una vez que todos los que me rodean son felices con su media naranja (o naranja completa, según dicen varias personas aludiendo a que uno es un entero y no la mitad de algo) yo sigo sola por la vida (que no, jamás una amiga me ha dicho "te busco un novio"). Un poco patético, pero cierto. Dejé de tener esa conducta cuando hace varios años un chico con el que sólo tuve un par de citas me hizo ver lo poco que me preocupaba por mí. Nunca voy a olvidar cuando me dijo que el hecho de que mis primeras 5 prioridades fueran "yo" no era ser egoísta y casi me dio una cátedra sobre eso. Cómo mejoró mi vida una vez que le di sentido a sus palabras!

No conforme con esta conducta que está comenzando a invadirme de nuevo, debo bancarme a diario a la colega que trabaja directamente conmigo... ella es encantadora, pero envía la poca seguridad que tengo en mí misma al fondo del océano cuando casi todas las semanas le regalan chocolates y la tratan excelente (el 85% de la gente con la que trabajo son hombres) y a mí con suerte me dicen "buenos días", a pesar de que nunca tengo malas caras para nadie en la oficina, sino todo lo contrario, siempre una sonrisa. Para qué decir cuando me cuenta que a pesar de tener novio, la cortejan otros tres chicos... ahí mi seguridad ya queda al fondo del océano y enterrada bajo la arena! Como yo no tengo "historias" que contarle, no me queda más que limitarme a decir que no quiero saber nada de hombres por un buen tiempo... por qué? simplemente creo que lo hago para no mostrarme "inferior" y para no dejar en claro que no me persiguen ni los mosquitos!

También debo reconocer que el hecho de que una de mis primas, que está en pleno proceso de divorcio, encuentre una nueva pareja antes que yo me asusta... y eso termina de enterrar la pizca de seguridad que tudavía sobresalía por la arena... puede sonar muy pendejo, inmaduro y varios calificativos más... pero es duro y difícil escuchar a mi madre diciendo que ella está muy guapa ahora que se divorció y que no tardará nada en encontrar a alguien que la quiera... y que de mí simplemente diga que estoy hecha un asco y que debo perder peso, a pesar de todo lo que me esfuerzo por tratar de estar a gusto conmigo misma (que a pasos lentos pero seguros lo estoy logrando, aunque el camino sea una larga escalera donde recién he subido 2 peldaños de 1000)... debo confesar que eso a veces me hace sentir que no valgo nada y que la decepciona no tener una hija tan guapa como a ella le habría gustado... debería pedirle perdón por no ser bonita? dónde está mi culpa en eso? porque yo no la encuentro!

Por otra parte, las últimas semanas también me ha tocado observar de cerca otra conducta. Una amiga, de cuarenta y algo, ya más cerca de los 50, acaba de terminar con su novio. Es separada, y después de esta separación ha tenido un sinfín de relaciones fallidas... clara y médicamente diagnosticado, ella sufre de miedo a la soledad. Incluso su psicóloga (sí, porque a ese punto llegó) le dice que basta, que debe trabajar su soledad, estar con ella misma, autoconocerse... sin embargo verla amargada por lo sola que está es casi un pan de cada día. Nada más alejado de mi realidad, pero bastante chocante cuando te ves enfrentada como observador a una situación así. Puedes percibir a kilómetros que es como una lucha diaria por llevar la vida... se aprecia realmente difícil.

Supongo que ningún extremo es bueno. El punto es cómo lograr ese equilibrio cuando sientes que ya lo has dado todo para revertir esa situación en la que te encuentras. Qué se hace en esos casos? Simplemente es imposible "obligar" a una persona a sentir cosas que no siente, aunque hayas dado todo de ti para lograrlo... así como tampoco es nada de sano obligar a una persona a estar contigo a la fuerza, sólo porque no quieres estar sola... simplemente, creo que el día que logre dar con esa respuesta encontraré el verdadero equilibrio emocional que busco y podré llevar las cosas más tranquila, sin cuestionarme tanto el por qué y simplemente viviendo y asumiendo que las cosas son de cierta forma porque simplemente era como se suponía debían ser.