lunes, 31 de enero de 2011

Maldita dieta, maldita ansiedad!!


Siempre he tenido sobrepeso... siempre fui "la gordita" de la clase. A diferencia de muchas personas, nunca me sentí realmente discriminada por mis pares... nunca tuve sobrenombres (al menos no que yo supiera) e incluso tenía mejor resistencia en las clases de gimnasia que muchas de mis compañeras que parecían unas reales Barbie. Hacía deportes e incluso disputaba campeonatos nacionales, ya que por genética, tengo facilidad de aprender deportes rápidamente. A pesar de eso, siempre he sido gorda porque no puedo evitar comer sin parar todo el día... es una especie de adicción.

Pero llegó el momento en el que dije "basta". Entre otras cosas, la relación de casi 3 años con mi ex me dejó con 20 kilos más agregados al sobrepeso que ya tenía de antes... hasta subir las escaleras me costaba... siempre había tenido sobrepeso, pero nunca había sido médicamente obesa. Comencé a tratarme con un médico, a hacer ejercicio y a no privarme de nada... las dietas milagrosas, simplemente no van conmigo.

De eso han pasado casi 7 meses y ya van 12 kilos menos. Me quedan entre 15 y 20 kilos más por perder. En este momento me encuentro con muchísimos deseos de seguir, pero con una fuerza de voluntad que está por los suelos. Los demás problemas en mi vida (principalmente los económicos) me tienen bajo una ansiedad constante, donde me como todo lo que encuentre a mi paso (son cosas de dieta, pero me las como en cantidades enormes! así que realmente no sirven de nada).

Simplemente, a veces la situación me supera. Siento que no tengo autoestima para continuar. Siento miedo de algo que es desconocido para mí... nunca he sido delgada, y me da muchísimo miedo llegar a serlo algún día... dónde voy a ocultar mis inseguridades?? me reconoceré cuando me vea al espejo?? A veces siento que si pierdo peso, no sólo se irá la grasa adicional que tenga, sino que también perderé una parte de mi identidad. En ocasiones me miro al espejo y me digo "a quién quieres engañar? naciste gorda y morirás gorda... tu destino es ser así". Cuando las personas me dicen "qué delgada estás!", en vez de alegrarme por un cumplido, siento vergüenza de que estén hablando de mí... en vez de provocar un efecto positivo, me ocurre que me dan deseos enormes de ir al refrigerador y vaciarlo para engordar y que no me vuelvan a decir esas cosas.

Por algún motivo, no logro sentirme orgullosa de mí misma... no entiendo mis conductas, pero pienso que puede deberse a que no estoy acostumbrada a recibir cumplidos... sé que debo seguir, es probable que deba repasar mis reales motivaciones para perder peso... porque en este momento siento que debo hacerlo, pero no encuentro razones "de peso" (valga la redundancia, jajaja) para hacerlo... médicamente, me importo tan poco que no me importa mi salud... estéticamente, no me gusta llamar la atención, y con estos kilos paso bastante desapercibida...

Más que una meta... qué gran sueño sería poder terminar este 2011 con mi peso ideal por primera vez!!



PD: Este post está dedicado a todas las bellísimas personas que he conocido en Foro Adelgazar. Todas sabemos lo realmente difícil y tortuoso que es este camino... como en toda adicción, ésta es una gran guerra en la que deberemos pelear para toda la vida... y créanme que con su apoyo esta gran guerra se convierte en una pequeña batalla... son maravillosas!





viernes, 28 de enero de 2011

Inaugurando MI 2011...


Lo sé, lo sé... el año empezó hace ya casi un mes. Pero mi año "productivo" acaba de comenzar. Ayer finalmente regresé a casa. Fue una sensación extraña, pero me sentí bien, creo que necesitaba estar sola en mi propio espacio y retomar mi vida un poco más normal.

Hoy ya comencé a trabajar. Y es increíble lo feliz que me siento. En general realizo trabajos de forma independiente, después de la desastroza experiencia laboral que tuve hace un tiempo y que comenté en mi post anterior, me prometí varias cosas, entre ellas, que jamás volvería a trabajar en una oficina con un jefe que me hiciera la vida imposible.

Pero de repente las cosas cambiaron. A fines del año pasado, me ofrecieron una oportunidad para trabajar en una empresa internacional por un mes. Supongo que mi desempeño fue bastante bueno, ya que me ofrecieron seguir por un segundo mes... y ahora, hace un par de semanas se comunicaron para preguntarme si podía trabajar con ellos durante febrero. Así que aquí estoy, sentada en la oficina nuevamente.

Me agrada estar aquí. Estoy viviendo la otra cara de la moneda. Nadie te controla, nadie se preocupa de lo que haces, confían plenamente en tu trabajo. La gente te saluda cuando te ve, aunque no te conozca y el ambiente en general es exquisito. Me encantó ver al equipo con el que trabajo, me di cuenta de que los extrañaba, son gente con la que nos reímos muchísimo todo el día y con la que logramos trabajar muy bien. Me hace confiar en lo buena que puedo llegar a ser profesionalmente, al punto de que en algún momento me hablaron de una posibilidad muy remota de tener que viajar fuera del país (algo que probablemente no se dará y no por pesimismo, sino por ser realista y darme cuenta de que es un gasto innecesario para la empresa).

Mi trabajo es difícil. En Chile no existe una cultura de utilizar nuestros servicios profesionales, por lo que constantemente debemos nadar contra la corriente. De hecho, de mis compañeros de universidad, me atrevería a decir que somos menos de 10 los que estamos ejerciendo, de los más de 50 que egresamos. Y sinceramente, yo estaba preparada para lo peor... creo que fue precisamente eso lo que ha hecho que la vida me sorprenda gratamente en términos laborales... como he dicho antes, no me gusta lo que hago, pero al menos tengo la conformidad de que los 5 años que pasé en la universidad no fueron en vano... jamás he pasado mucho tiempo sin trabajar, creo lo máximo han sido 2 semanas.

Y ahí es donde cometo otro gran error... no sé decir NO. Siempre estoy disponible para trabajar y termino más agotada de la cuenta. A veces me doy maratones de 28 horas seguidas, con breves descansos de la vista, con duchas para relajarme un poco, y con grandes cantidades de café. Mi trabajo me absorbe por completo y después pasar un par de días sin hacer nada, comienzo a preocuparme porque no tendré dinero a fin de mes. No tengo fines de semanas ni festivos y sí, debo decir también que lo uso como excusa para tener menos vida social porque de un tiempo a esta parte he comenzado a aislarme lentamente de las personas por decisión propia.

Quiero proponerme este año una mejor organización y sí, USAR LA AGENDA QUE ME REGALAN TODOS LOS AÑOS Y QUE JAMÁS USO. Nunca he necesitado de agendas porque suelo recordar todo lo que tengo que hacer (mi memoria es mi mejor agenda! sin duda!), pero esta vez la usaré para organizar todo por horarios. Quiero tener tiempo para trabajar y tiempo para mí. Quiero tener tiempos de productividad y tiempos de pereza. Quiero tener tiempo para poder ir al gimnasio al menos 3 veces a la semana. Quiero mejorar mis horarios de dormir. En fin, quiero dejar de ser esclava de mi misma :)

miércoles, 26 de enero de 2011

El balance no esperado de mis vacaciones


Sé que la envidia no es buena. Sin embargo, en este caso no puedo evitarlo. Se supone que la familia debe ser el soporte cuando uno tiene problemas, pero ahora veo que simplemente, no puedo contar con mi familia cuando realmente los necesito. Me dí cuenta de eso hace algunos meses, pero supongo que en el fondo uno siempre guarda una pequeña ilusión de que las cosas cambiarán en algún momento.

Mi familia es muy especial. Es de esas que actúa casi como clan, donde los fines de semana ves a los abuelos, primos, sobrinos y demases compartiendo la mesa del almuerzo. Con el ritmo de la vida actual, creo que somos pocos los afortunados que podemos decir que tenemos esa clase de oportunidades con nuestros seres queridos. Es un poco como esa canción de Pimpinela (viejazo! jajaja), la de la familia.

Sin embargo, debo decir que los últimos meses me he sentido desilusionada hasta el punto de empezar a sentirme excluída. Una de mis primas atraviesa por un mal momento en su matrimonio, y tanto ella como él están enfrentando una depresión (aunque ella está recién en etapa inicial, él está muchísimo peor que ella). En este momento ellos están dándose un tiempo como pareja, pero no por falta de amor, sino porque realmente no son capaces de apoyarse el uno al otro y sintieron que debían recuperarse solos para después recomenzar... en definitiva, ninguno de los dos tiene fuerzas. Por supuesto, toda mi familia la apoya a ella. Todos se ofrecen para cuidar a sus hijos, mi madre corre a la casa de ella cada vez que mi prima quiere conversar con alguien, así sean las 12 de la noche, todos insisten en que tiene que darse un tiempo "para ella", y todos se comprometieron a ayudarla con lo que ella necesite en la terapia psicológica. Hasta ahí todo bien. Creo que es el apoyo que una familia "aclanada" (y cualquier familia) debe dar. Pero por qué podría esa situación provocarme envidia?

En 2007 entré a trabajar a una pequeña empresa. No ganaba mucho, pero acepté el empleo porque a cambio me proporcionaría experiencia laboral. Todo iba bien, hasta que empecé a sufrir de mobbing. Pero no tenía mayor opción. Las oportunidades laborales eran muy escasas (y cuando las había, ganaba muchísimo menos dinero de lo poco que ya ganaba, a veces menos de la mitad de lo que ganaba en ese entonces) y no podía irme de ahí sin algo seguro, porque debía pagar el arriendo, comer... en fin, vivir. A eso debía sumar que mi familia no estaba conmigo y que sólo los veía 1 semana al año (porque ni siquiera me daban las vacaciones y nadie se atrevía a denunciar nada).

Por supuesto, en 2009 ya no lo soporté más. Fui al médico para ver si lograba conseguir alguna licencia médica por agotamiento, realmente necesitaba descansar. El diagnóstico? Depresión. Debía comenzar el tratamiento en ese mismo momento. Muchos medicamentos, un par de semanas de descanso y terapia. Mi familia? Brilló por su ausencia. Pienso que mis padres en el fondo nunca me creyeron... la única palabra de "apoyo" que escuché en ese momento fue "bueno, tienes que salir adelante, cómo no vas a ser capaz de hacer eso!". Nunca me preguntaron por qué podría haber caído en eso, nunca creyeron en los malos tratos que recibía en mi trabajo (me humillaron tratándome de tonta, sucia, mala profesional... a veces en privado y a veces en público... todos los días era algo distinto), nunca me dijeron "hija, aquí estamos si nos necesitas"... en fin, para ellos lo que pasé nunca fue real. Después de unos meses, lamentablemente debí abandonar el tratamiento por el alto costo que implicaba, gastaba la mitad de mi sueldo entre psiquiatra, psicólogo y medicamentos... y aunque sabía que no era bueno hacer eso, no tenía mucha opción, porque ya me estaba llenando de deudas... intenté pedir ayuda a mis padres y nunca tuve una respuesta. Eso me hizo pensar aun más en que nunca realmente les importó.

El año pasado tuve un episodio similar. Debí pasar muchas cosas fuertes emocionalmente y dado que me ha sido imposible poder retomar la terapia (tengo mi seguro de salud bloqueado, no tengo dinero para pagarlo), quería contar con mis padres esta vez, sentirme acompañada. Pensé que eso en algo podría ayudar. Por eso tomé la decisión de venirme a casa por casi dos meses.

Ya mañana me marcho, tengo mis maletas listas... pero siento que me marcho sin esa carga de apoyo que necesitaba... una vez más, cuando intenté pedir apoyo a mis padres, decir que realmente quería retomar la terapia porque no me sentía bien pero no tengo el dinero para hacerlo, y que mientras tanto sólo necesitaba su apoyo, mi madre me dijo "es que no podemos ayudarte, eso tienes que hacerlo sola"... y por otro lado veo el apoyo que todos le dan a mi prima... es frustrante, me siento realmente desplazada... el sentimiento de envidia se está volviendo tan grande que ya ni siquiera siento deseos de compartir con mi familia, porque finalmente aparece mi prima y todo gira alrededor de ella y su problema, no hay otro tema de conversación.

Siempre me he considerado una persona fuerte emocionalmente... pero a veces necesito tener un soporte... pensé que lo encontraría en mi familia, pero simplemente no fue así... deberé seguir buscándolo... estas vacaciones definitivamente terminan con un gusto amargo.

domingo, 23 de enero de 2011

Todas podemos ser divas ;)


Lo reconozco. Tengo una adicción casi compulsiva por los conciertos. Simplemente son dos horas en las que me voy de fiesta y me olvido del mundo (una vez más, la música hace aparición estelar como una especie de droga para lograr una felicidad momentánea). Comencé a ir el 2008 y desde entonces no paré... creo que mi récord es de 3 conciertos en 1 semana... realmente, si lo pienso fríamente, son prácticamente el único gasto de "entretenimiento" en mi presupuesto... supongo que por eso los disfruto tanto.

Por supuesto, hay artistas y conciertos mejores y peores. Pero hay ciertas artistas que se han destacado muy positivamente y me han sorprendido una enormidad, por lo que he decidido llamarlas "divas": Beyonce, Kylie Minogue y Fergie. Increíblemente, Madonna está muy lejos de mi clasificación.

Claro, creo que todas quisimos ser Madonna algún día, así como muchas niñas de mi generación alguna vez soñamos ser como Britney Spears o Christina Aguilera a fines de los 90 o como muchas niñas de esta generación sueñan ser como Lady Gaga o Miley Cyrus. Entonces, por qué excluirla? Simplemente no me transmitió lo que yo esperaba de ella (tal vez mis expectativas fueron demasiado altas... finalmente, sus canciones siguen llenándonos de ese poder femenino).

Al salir de los conciertos de Beyonce, Kylie y Fergie (en realidad fue un concierto de Black Eyed Peas), no sólo quedé con la sensación de que había disfrutado grandes espectáculos. También me hicieron sentir que todas las mujeres tenemos una gran diva interior que debemos sacar a relucir!

Por supuesto, no me refiero al hecho de que lleguemos a ser ricas y famosas. A diferencia de lo que manifiesta este artículo, olvídense de los lujos y las excentricidades. Ser diva está en el interior, en la actitud. Cuando eso se domina, el exterior se manifiesta sin mucho esfuerzo. Seguridad, confianza, femineidad, inteligencia, opinión... se me ocurren tantos calificativos! La clave está en el autoconocimiento... conocer nuestras fortalezas y potenciarlas, conocer nuestras debilidades e intentar mejorarlas, expresar nuestros sentimientos no por obligación, sino porque lo deseamos... caer y levantarnos con una mayor fortaleza, siempre aprendiendo de los errores... en fin... procurar ser una mejor persona cada día... sin intentar ser perfectas, porque es precisamente la imperfección lo que nos hace únicas y diferentes... no cabe dudas de que eso podrá conducirnos a lo que muchos llaman "plenitud".

Sinceramente, me encantaría invitar a todas las mujeres que pasan por este pequeño rincón personal a intentarlo... a querer ser divas... a sentirnos como divas... cada una sabe en su interior cómo lograrlo... creo que la intención y actitud están en nuestros genes... sólo debemos aprender a desarrollarlas de la manera correcta!